Colonia, construida sobre el río Rin hace 2000 años (es la ciudad más antigua de Alemania), constituye el centro cultural de la región. Situada en la cuenca del río Rin en el cruce de antiguas rutas comerciales. Colonia es conocida por ser una de las ciudades más liberales y uno de los puntos de acceso de medios de comunicación en diferentes ámbitos como el turismo y los negocios.

En el casco antiguo reconstruido se encuentra un monumento emblemático de la arquitectura del alto gótico: la catedral de Colonia. Se caracteriza por sus dos torres de aguja, su relicario medieval dorado y sus vistas al extenso río. Si menospreciar el resto de elementos a visitar en la ciudad de Colonia, la catedral eclipsa todo lo demás, aunque sus lugares de interés son abundantes

Joya del gótico europeo y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, su construcción llevó más de 600 años, iniciándose en 1248 y siendo completada en 1880. Sin embargo, a lo largo de esos seis largos siglos, sus distintos constructores se mantuvieron fieles a los planos originales concebidos en los tiempos medievales.

El espectacular resultado es una catedral con cinco pasillos, una torre de casi 160 metros de altura y varios altares y retablos de gran valor, como el dedicado a los Reyes Magos, de finales del siglo XII.

Además, es un ejemplo de superación, pues fue destruida durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial y reconstruida con total fidelidad tras ello.

Obra del artista alemán Hans-Jürgen Schult, el ‘fluegelauto‘ (‘coche con alas’), es una creación de 1991 que transformó un Ford Fiesta en una suerte de pájaro dorado. La pieza corona desde entonces el tejado del Kölnischer Stadtmuseum, el Museo de la Ciudad de Colonia, desde el que ofrecía un contraste provocador con la famosa catedral gótica de la localidad

En 1.792 un monje cartujano le entregó a un joven llamado Wilhelm Muelhens un regalo de boda muy valioso: la fórmula para producir el “aqua mirabilis“ que podría utilizar para múltiples tratamiento contra el dolor (reumático, muscular…) y con propiedades bacterianas, antisépticas, cicatrizantes, anti-inflamatorias….Y así fue como Muelhens, reconociendo el valor de dicha formula produjo “Kölnisch Wasser“ (“Cologne Water“) en una pequeña fábrica en la calle Cologne de“Glockengasse“.

Fue en el año 1794 durante la ocupación Francesa cuando el General Daurier decretó que todos los números de los edificios tenían que ir numerados. Al edificio de Muelhens se le adjudicó el número 4711.  Napoleon Bonaparte en 1810 decretó que todas las formulas de “uso interno” debían de ser públicas y fue así como Muelhens, para no tener que revelar la formulación de su “agua milagrosa” la posicionó como fragancia de “uso externo” y los soldados franceses la llamaron “Eau de Cologne“ acuñándose a partir de ese momento ese término para referirse a todas las aguas perfumadas frescas.

El ayuntamiento de Colonia pasa por ser el más antiguo de Alemania. Es un espectacular edificio renacentista. La parte que más llama la atención del exterior de este Ayuntamiento es su torre, que es su parte más antigua, ya que fue construida entre los años 1407 y 1414 para honrar a la victoria de la ciudad sobre la nobleza

Tal vez sea uno de esos tópicos poco precisos pero resulta irremediable hablar de Alemania sin pensar instantáneamente en cerveza. Aunque, evidentemente, hablar de cerveza alemana es algo tan preciso como hablar de vino español: teniendo en cuenta los años que nos sacan en tradición cervecera es fácil imaginar que existen tantos tipos como regiones o incluso ciudades. ¡Si ahora incluso por aquí cada pueblo tiene ya su propia cerveza artesanal!

El caso de Colonia es un tanto especial porque allí no sólo tienen su cerveza Kölsch, sino que incluso hay ciertas normas sobre dónde puede fabricarse, cómo servirla, beberla y -casi- hasta pagarla. Una de las peculiaridades de esta cerveza reside precisamente en las normas sobre su lugar de fabricación. Y es que sólo la elaborada en la región de Colonia puede llevar esta denominación, por mucho que se usen los mismos ingredientes y procesos.

¿A quién no le gusta el chocolate? En una de las riberas del Rin – el puerto de Rheinau – se encuentra el museo más dulce que ver en Colonia. El edificio que alberga el Museo de Chocolate de Colonia, hecho de cristal y metal, se adapta a su entorno y tiene la forma de un barco. No hay que perderse las vistas que podemos descubrir de la ciudad desde sus terrazas

El puente de Hohenzollern aparece tendido sobre las aguas del Rin para servir de paso a trenes y peatones. Construido a principios del siglo XX para trenes y automóviles, su función varió tras su reconstrucción al ser destruido durante la Segunda Guerra Mundial. Los bombardeos aliados no lograron dañarlo, pero los alemanes decidieron volarlo cuando americanos e ingleses iniciaban su asalto a la ciudad.

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